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Erika Vera, la barber española que consiguió su sueño Entrevistas

Erika Vera, la barber española que consiguió su sueño

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¿Cuántas veces has soñado con montar tu propio negocio en el mundo de la peluquería o barbería? Si lo has deseado y has trabajado para conseguirlo te ha pasado como Erika Vera, cofundadora de la prestigiosa barbería “Shave the Sailor” en Vigo, que cambió su vida para hacer su sueño realidad.

Por eso, queremos que conozcas a una de las barbers españolas más conocidas en un mundo tradicionalmente de hombres.

Pregunta: ¿En qué momento se encuentra Erika Vera?

Respuesta: Ahora mismo llevo 20 años en la industria de la imagen personal. Me crié en una peluquería de piso de las de toda la vida, estaba en casa de mi tía. Sin embargo, uno de los momentos padre e hija que más me gustaban era ir a la barbería. Ese micromundo me encantaba por sus olores, las herramientas, me gustaba el ambiente y la diferencia con la peluquería. 

En mi cabeza estaba siempre la pregunta de qué voy a hacer yo el día de mañana…, un negocio propio, y pensé en una barbería. Sin embargo, antes de poder montarla necesitaba saber cómo funciona, aprender bien el oficio, así como las claves que llevan una barbería al éxito.

En ese punto dejé mi puesto de trabajo y empecé a explorar. En Holanda, en la “New York Barbershop”, que es una réplica de las barberías de los años 50, aprendí las claves para crear mi propio espacio. Crear algo diferente y personal con mi marido Iván Rodríguez, también barber. Lo tenía muy claro, y fui a por ello. Vigo era una apuesta arriesgada, pero es nuestra ciudad! Y valía la pena tomar ese riesgo.

P: ¿Cómo se siente siendo mujer en el mundo de la barbería?

R: Cuando llegué a Holanda en la barbería, no querían una mujer barbera. Me abrieron la puerta empezando por la parte de la recepción, lavando cabezas y sirviendo cafés. Sin embargo, demostré que podría ser una mujer en una esfera masculina. Vieron que lo hacía bien y poco a poco me fui haciendo un hueco hasta ganarme mi propio sillón.

En España te encuentras con un machismo menos sutil que en Europa, pero que existe en este sector y en ocasiones directo y frontal con frases tipo “prefiero que me atienda un barbero”.

No necesitamos categorías especiales, ni un trato de favor, quiero ser un compañero más y un oficio que no entiende de género. En inglés Barber es una palabra de género neutro que no necesita que le añadas un lady al lado así como no existen lady Chefs, porque un Chef de cocina tampoco tiene género.

P: ¿Qué visión se tiene de la barbería en España? ¿Y en el resto del mundo?

R: La barbería en España ha encontrado un momento social donde ha podido emerger, una especie de relevo generacional en el que recuperar el orgullo de ser barbero.

A nivel general, la diferencia entre la zona mediterránea y el norte de Europa es muy grande. Mi análisis parte de la desaparición casi total de la barbería en pro de conceptos modernos y unisex en el norte de Europa, una oportunidad fantástica para empezar de cero creando conceptos innovadores que bebían de influencias muy clásicas y que pudieron posicionar el oficio en cuanto a tarifas y prestigio de una forma magistral.

La zona mediterránea sufrió una gran merma de la barbería clásica que fue sustituida por peluquerías de caballeros y el camino para posicionar el oficio aquí es un poco más complicado ya que a nivel social se asociaban conceptos y precios que dificultan un poco más el abrir con un concepto más arriesgado y un servicio premium, pero que hubiera sido difícil no significa que no se pueda hacer y España está lleno de maravillosos ejemplos de modernización y de prestigio, del buen hacer de nuestros compañeros.

P: ¿Qué es lo mejor que te ha pasado en tu carrera como barber?

R: Lo mejor, abrir mi negocio, mi rincón en el mundo para hacer lo que me gusta y expresar algo con lo que hacemos... es un sueño hecho realidad. Recuerdo el disgusto de mi familia cuando expresé mi decisión de ser peluquera, en mis primeros años sentí que para los demás estaba estudiando algo de segunda, mi madre pensaba que estaba desperdiciando mis capacidades en un oficio que no me daría una buena vida. Así que según he ido creciendo y viviendo experiencias en mi sector he aprovechado la decisión de aprovechar mis propios pasos para poder aportar algo de lo aprendido y contribuir a la profesionalización y prestigio de nuestros oficios.

P: A parte de Barber, eres empresaria, ¿qué es lo más difícil de la parte?

R: Lo más difícil de tener un negocio, con toda la humildad, es la incertidumbre. Como empresario te enfrentas a la responsabilidad de pagar sueldos, alquiler, gastos…, esa incertidumbre de hacerlo bien y de no fallar nunca a nadie, de mí dependen familias y trabajo para que a final de mes todos cobremos y contemos con empleos sólidos.

P: ¿Qué hace diferente a “Shave the Sailor” del resto de barberías?

R: Un error que hay en nuestro sector es la imitación, la repetición de modelos de negocio que funcionan, intentar que tu negocio entre en unos parámetros que son los establecidos.

La realidad es que el sector de la barbería es tan flexible como lo sea la personalidad de los barbers, por lo que hay que crear conceptos, experiencias, y no limitarte a copiar lo que hace el resto.

Nosotros hacemos lo que se espera de un barbero a nivel técnico, cortamos cabello, arreglamos barbas y afeitamos, pero lo hacemos con nuestro sello personal.

Quisimos abrir las puertas de un espacio diferente, una marca con filosofía propia y crear experiencias en las que el cliente es el protagonista. Buscamos marcas exclusivas, jugamos con aromas, texturas, temperatura, música…en el más pequeño de los detalles se encuentra el mayor de los tesoros.

 

P: Cuando vas a dar una formación, ¿qué es lo que más valoras? ¿Cómo son tus formaciones?

R: Cuando me dirijo a profesionales, lo hago con mucha responsabilidad, porque lo que digo cobra mucha relevancia y tienes que ser responsable de lo que dices y cómo lo dices. Responsabilidad de estar ofreciendo información veraz y útil.

Nuestras formaciones son demostrativas, es decir, complementan, no educan. En base a nuestra propia experiencia contamos lo que hacemos, damos trucos y enseñamos cosas que nos han funcionado, desde productos hasta técnicas.

P: ¿Cómo compaginas tu labor de formadora con la de barber?

R: Cuando fundamos la barbería veníamos ya de hacer parte formativa, por lo que sabíamos que ya que nuestro horario debía ser de martes a sábado para dejar huecos libres para shows.

P: ¿Qué son las cosas que más valoras de tu trabajo? ¿Y las que más valoran tus clientes?

R: En nuestro oficio un 30% es la técnica, el 70% restante es el trato y la química que puedas tener con tu cliente. No solo debemos tener formación técnica, al cliente te lo ganas sabiendo escuchar, estando pendiente de él.

De mi trabajo valoro el privilegio de la confianza que ponen en ti, de aportar belleza, salud y un espacio en la vorágine de la vida en la que dejarse cuidar y relajarse. Me encanta la relación que se genera con los clientes, que tienes que formarte constantemente y superarte cada día. Es una aventura y un reto diario que no te permite bajar la guardia, que me permite trabajar en todo el mundo y crecer como persona gracias a todas las vivencias que me regala mi oficio.

P: ¿Qué es lo que más valoras de una colección?

R: Una colección es la oportunidad de transformar ideas en materia y que lo efímero de nuestro trabajo, que muta con el crecimiento del cabello, se transforme en permanente.

Una inquietud artística fue la que me movió a realizar nuestra primera colección, las ganas de ver algo que te gustase enmarcar. No teníamos en mente que nos publicasen en revistas del sector ya que queríamos hacer algo que las personas de nuestro entorno quisieran adquirir también.

Cuando vimos el resultado quisimos dar un paso más y creamos una acción solidaria para recaudar fondos para la investigación del Alzheimer, imprimimos tazas retro y chapas y aprendimos que podemos hacer cosas inimaginables a través de nuestro oficio.

P: De los reconocimientos que has tenido, ¿cuál es el que más te ha marcado?

R: Cualquier reconocimiento ha sido en su momento tan importante como el siguiente. Cuando alguien te reconoce algo, vale oro. Que una colección sea portada o que una revista como GQ diga que tu barbería es una de las imprescindible del país, es muy satisfactorio, pero lo es de igual manera cuando un cliente repite en el salón y sigue confiando en ti año tras año.

P: Adelantándonos al futuro, ¿cómo será el sector de la barbería en cinco años?

R: Espero que toda esta generación de barberos que ha surgido seamos capaces de sostenerlo en el tiempo y que no nos dejemos llevar por la moda cuando acabe. Además, espero que seamos capaces de entender lo que quiere el cliente y entender sus necesidades. Debemos ser flexibles.

P: ¿Qué consejo darías a otros barbers?

R: Que amen lo que hacen cada día con la misma ilusión. La pasión que ponemos en nuestro trabajo es lo que hace que el cliente quiera volver cada día.

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